Ensayo de Navidad

En nuestro absurdo esfuerzo por querer controlarlo todo, el ser humano inventó la medición del tiempo, como si creando los milenios, los siglos, los años, los días, las horas, los minutos y los segundos pudiera tener el poder de retener ese bien tan preciado. Pero por muchos nombres que le pongamos, el tiempo es como arena que se nos escapa entre los dedos. En vez de intentar retenerla ¿Por qué no intentamos disfrutar de su suave caricia?

Por eso me parece tan absurdo hacer balance a final de año o promesas de año nuevo. ¿Por qué tenemos que hacer estos deberes tan absurdos? ¿Por qué no mirar toda nuestra vida? Pensar en los momentos felices, que siempre son más de los que puedan parecer a primera vista –son esos pequeños-grandes momentos que te hacen sentir vivo- y mentalizarnos para disfrutar los que nos quedan por vivir, que también son más de los que nos pensamos. Visualizar la esperanza: esa locura que te hace tener hijos cuando todos insisten en ponerle fecha de caducidad a este mundo, que te hace seguir creyendo en el ser humano a pesar de las miles de canalladas que se hacen cada día. Porque todavía conocemos personas que encarnan la dignidad, la honradez, la honestidad, personas que nos inspiran. Y no estoy hablando de Ghandi o Luther King, que también, sino de alguien más cercano como una pareja, un padre, una madre, un hermano, una hermana, un amigo…

Vaya, sí que me he puesto trascendental. Quizás es que la Navidad sigue siendo para mí una época evocadora. Quizás porque guardo en mi corazón un poso de recuerdos mágicos que he blindado ante las tendencias más desalentadoras como las aglomeraciones en los centros comerciales, las lucecitas de los chinos, los papanoeles colgados de los balcones como quien tiende la ropa, etc. Recuerdos como aquella noche alucinante frente a un castillo iluminado del que salieron los reyes magos y empezó a nevar. Otros no tan lejanos en el tiempo, como escuchar cantar un villancico a un pequeño coro de jóvenes en una de las adorables calles de York, con la catedral como escenario de fondo. Otros no tan lejanos en la distancia, como el calor del Hogar en la Nochebuena, donde los más pequeños nos iluminan con sus actuaciones de pié encima de la mesa y nos hacen sentir que hay futuro, que una nueva hornada sostendrá la antorcha de los valores humanos; que, aunque estén en peligro de extinción, los defenderán a capa y espada. O como las partidas de cartas o al bingo en las que ganar tres euros en calderilla parece que te hagan millonario. Las zapatillas puestas en el comedor, esperando que al día siguiente estén llenas de chucherías. Esos vasos de agua y de whisky puestos con tanto esmero, para confortar a sus Majestades los Reyes Magos en su dura jornada laboral. Ese milagro que me convierte en monárquico sólo durante una noche y la mañana siguiente…

En fin, para mí la Navidad es como un refugio, un oasis, una fortaleza en cuya torre del homenaje todos nos podemos reunir al calor del fuego. Y olvidarnos, ni que sea por un momento, de los problemas cotidianos que nos asedian. Sentir, ni que sea por un instante, la paz.

 

Anuncios

¡NO MANCILLÉIS LA NAVIDAD! ¡QUE TODAVÍA ES NOVIEMBRE, COÑO!

Cuál ha sido mi indignación cuando he entrado al súper y han puesto un villancico. No he podido reprimirme y he exclamado: ¡que estamos a noviembre, coño! El reponedor ha empezado a silbar el villancico desafiante. Suerte que no han vuelto a poner otro. En fin, que seguro que lo hacen para que las compras de navidad sean más escalonadas como en la operación salida, ¡imposible que sea porque quieren salir de la crisis a costa de instigar el consumismo más caníbal! Ah, quizás es por eso de que Jesucristo nació allá por octubre y quieren tener más rigor histórico. Al final, abriremos la sombrilla en verano en la playa y saldrán unas bolas de navidad y unas guirnaldas. Se podrá ver a Papá Noel haciendo nudismo, con las bolas colgando ¡nunca mejor dicho! En fin, ya sé que la Navidad perdió la virginidad hace muchos siglos, pero es que se pasan. ¡un poquito de por favor!

BUSCANDO PARTIDILLOS ALTERNATIVOS

No, no estoy hablando de un partidillo de costellada, o de los antológicos partidillos que hacíamos los jueves en El Covas con los viejos rockeros de EGB y otros personajes de mi querido barrio del Coll.

Me refiero a partidos políticos. Todos estamos igual, el 28 N hay elecciones, todos estamos hartos de los partidos mayoritarios, todos se bajan los pantalones, todos se apoltronan. Pero no creo que la solución sea no ir a votar. Nos ha costado mucho lograr el derecho a voto y no podemos menospreciar la minúscula parcela de poder que tenemos los ciudadanos. Démos la oportunidad a pequeños partidos que todavía no están corrompidos. Los que todavía tienen ilusión por cambiar algo. Así que, aquí os paso un partidillos que me han parecido interesantes:
DES DE BAIX: candidatura anticapitalista i defensora dels drets nacionals, ecologista, feminista i antiracista.
ELS VERDS: Si votes pels verds, almenys que siguin autèntics.
ESCONS EN BLANC: Aquest partit és molt interesant, busquen donar representació als ciutadans que no estan d’acord amb cap llista electoral i es conprometen a deixar vuit qualsevol escó que aconsegueixin.
POR UN MUNDO MÁS JUSTO: Busca l’erradicació de la pobresa al món, defensa el 0,7%, i vol impulsar el comerç just, l’agricultura ecològica i la distribució de la pobresa a Catalunya.

Éstos son los que me han llamado la atención. El resto los podéis consultar en la siguiente web.

¡ALA, A VOTAR!

MÁS MENTES Y MENOS LADRILLOS

Ésta es la brillante frase con la que he titulado una entrevista a Cristina Narbona, ex ministra de Medio Ambiente y actualmente embajadora de España en la OCDE y miembro del Panel de Alto Nivel sobre Sostenibilidad Mundial de la ONU. Y qué razón tiene. Hemos basado nuestro crecimiento económico en la especulación inmobiliaria y así estamos, con el paro más alto de Europa. La verdad es que dudo que la reforma laboral sea la solución. Abaratar el despido no crea empleo y si lo crea es sobre la base de la inestabilidad: si te contrato y se complican las cosas es más fácil echarte. Eso no es crear empleo. Y encima Zapatero sube una minucia el IRPF a las rentas más altas, como para vendernos la moto de que la crisis la pagamos todos. No señor no. ¿Cuándo piensa el señor zapatero subir seriamente los impuestos a los activos financieros y las propiedades patrimoniales de las rentas más altas? Es ahi donde se concentra la mayor parte de la riqueza. ¿Y por qué no reduce el presupuesto del Ministerio de Defensa un 40% como ha anunciado el Gobierno Británico? Eso sí, las pensiones congeladitas porque los abuelos que cobran 500 euros tienen de sobra y la partida de I+D+i la congelamos para 2011 porque vamos sobradísimos de investigación y desarrollo. No hay una izquierda valiente que plante cara al capital.

¡BORI, BORI, BORINOTS!

El divendres passat vaig sentir molt de prop el bateig de la cultura catalana. De fet, vaig tenir la sort de convertir-me per uns instants en un petit glòbul de la seva sang. I és que per primera vegada a la meva vida vaig experimentar l’emoció d’estar a la pinya d’un castell, concretament a les Festes de la Mercè. I a més vaig tenir la sort de viure una jornada històrica per als Castellers de Sants (Borinots), que van carregar i descarregar un 2 de 8, un 3 de 9 i un 5 de 8. Tinc gravades a la ment imatges impressionants, com tots els braços dels que fèiem pinya units com si fos un sol braç gegant, un peu descalç trepitjant una espatlla, una front poblada de gotes de suor, la cara d’esforç dels castellers, veure com puja el castell davant dels teus ulls com per art de màgia… Moments de tensió com quan el castell comença a tremolar, sembla que la construcció està en perill però els castellers fan un últim esforç per combatre aquesta tremolor amb fermesa i després l’esclat de joia quan el castell està descarregat. És una passada, hi ha gent que em va abraçar i no la coneixia de res ¡molt bé la pinya! Em va dir un casteller. En fi, moltes gràcies als Castellers de Sants per donar-me l’oportunitat de viure una experiència única, sobre tot al Rode i l’Andrea, que m’han regalat una samarreta i  m’han animat a posar-me a la pinya. ¡Visca els Borinots!